Los callos y durezas son engrosamientos de la piel que aparecen como respuesta defensiva a una presión o fricción repetida sobre una zona concreta del pie. Aunque son benignos, pueden causar dolor significativo y, si no se tratan, tienden a reaparecer.

Suelen estar relacionados con alteraciones biomecánicas, deformidades óseas (como dedos en garra o juanetes), calzado inadecuado o una pisada mal compensada.

Síntomas principales:

  • Zona de piel engrosada, amarillenta o endurecida
  • Dolor a la presión directa, sobre todo al caminar o con calzado cerrado
  • Callos con núcleo duro («clavos» o helomas), especialmente entre los dedos
  • Aparición recurrente en la misma zona tras eliminarlos

Tratamiento en Pie y Salud:

Eliminamos el callo o dureza de forma segura e indolora en la propia consulta, y lo más importante: identificamos la causa biomecánica que lo provoca para evitar que reaparezca. Según el caso, el tratamiento se complementa con plantillas de descarga a medida u ortesis de silicona.

Preguntas frecuentes

¿Puedo quitarme un callo yo mismo en casa?
No lo recomendamos, especialmente con cuchillas o productos agresivos: el riesgo de heridas e infección es alto, sobre todo en personas con diabetes o mala circulación. El tratamiento podológico es seguro e indoloro.

¿Por qué me vuelve a salir el callo después de quitarlo?
Porque la causa (presión o roce repetido) sigue presente. Sin corregir esa causa con plantillas u ortesis, el callo tiende a reaparecer en la misma zona.

¿Es lo mismo un callo que una verruga?
No. El callo es un engrosamiento de piel por presión; la verruga la causa un virus. Se diferencian en el aspecto y requieren tratamientos distintos, por eso es importante un diagnóstico correcto.